lunes, 13 de mayo de 2013

¡Cómo hemos cambiado!... Algunas impropiedades léxicas


Allá por el año 97, cuando comencé a estudiar TeI, una de las asignaturas que más me sorprendió y, finalmente, me fascinó fue la de Lengua española. A pesar de haberla estudiado constantemente durante toda la educación escolar, descubrí lo desconocida que realmente es nuestra lengua en muchas ocasiones para los propios hablantes. Con frecuencia utilizamos significados poco apropiados que se han generalizado por desconocimiento, por influencia de otros idiomas o por su difusión en los medios de comunicación, dando lugar a problemas semánticos. Como traductores y usuarios profesionales de la lengua debemos ser conscientes de que está sometida a una continua evolución y debemos adaptarnos rápidamente a las incorporaciones en el diccionario.
Mientras yo estudiaba todas las oraciones siguientes eran incorrectas y, por lo tanto, se recomendaba evitar su uso. ¿Qué crees que ocurre en la actualidad? ¿Ha cambiado el panorama?
  • Muchos productos de limpieza ya contienen compuestos que no son agresivos para el medio ambiente.
  • Esta empresa se caracteriza por contar con un equipo de vendedores agresivos y emprendedores.
  • Desde que lo cesaron no lo hemos vuelto a ver por la empresa.
  • Me gusta el conductor de este programa de televisión.
  • Cometió un crimen en el que hubo tres víctimas y cuatro heridos graves.
  • La oposición afirmó que el gobierno no presta la suficiente atención a las cuestiones domésticas del país.
  • Se deben aplicar medidas de emergencia.
  • No tenemos evidencia alguna de que sea el asesino.
  • Me tienen que hacer un examen médico.
  • Han recopilado información exhaustiva sobre el problema actual.
  • Me ignoró durante toda la fiesta.
  • El río está infectado de pirañas.
  • Se te va a infestar la herida.
  • En la empresa juega un papel determinante.
  • La película de Steven Spielberg «Lincoln» está nominada a los Óscar.
  • Déjate de teorías y céntrate en os aspectos puntuales de esta cuestión.
  • Las medidas del gobierno pretenden relanzar la economía.
  • La profesora remarcó la importancia de la Revolución francesa.
  • El árbitro señalizó falta.
  • Le han diagnosticado una severa enfermedad.
Para analizar las palabras destacadas en negrita, he empleado dos recursos imprescindibles en la mesa de un lingüista: el Diccionario de la Lengua Española (DRAE), obra a la que «se le otorga un valor normativo en todo el mundo de habla española», según la propia presentación de la web de la RAE (Real Academia Española) y el Diccionario de uso del español actual (CLAVE) que como afirma Humberto Hernández, es «un repertorio que les ofrece [a los usuarios] la norma viva y actual convenientemente documentada del español con la suficiente información […] para entender y producir enunciados orales y textos escritos con la garantía del buen uso.»
En los ejemplos anteriores, se presentan tres grupos de palabras: incorrectas, con significados erróneos que no se deben utilizar, generalizadas, cuyo uso no se recomienda según la norma aunque están muy generalizadas y, aceptadas, cuyo uso no se recomendaba, aunque finalmente han sido aceptadas por la RAE. ¿Has sabido identificar cuál pertenece a cada grupo?
Agresivo: (aceptada) en el Avance de la vigésima tercera edición, el DRAE incluye las siguientes acepciones: «Dicho de un producto o de un tratamiento: Que causa lesiones o perjuicios inherentes al beneficio que procura. Quimioterapia agresiva. Fertilizante agresivo.» y «Que resulta llamativo o rompe con el orden establecido. Estética agresiva». (generalizada) Sin embargo, todavía no recoge la acepción «que actúa con decisión y dinamismo», sí incluida en el CLAVE.
Cesar: (incorrecta) es un verbo intransitivo y significa: «dejar de desempeñar algún empleo o cargo», por lo tanto es un acto voluntario y no debe confundirse por destituir, relevar o deponer. Un ejemplo de su uso correcto sería: Desde que cesó en el cargo dedica más tiempo a la familia.
Conductor: (generalizada) según el CLAVE: «persona que conduce un programa de radio o de televisión»; a su vez, conducir «referido a un programa de radio o de televisión, presentarlos con la posibilidad de introducir modificaciones en el guión».
Crimen: (aceptada) no es sinónimo de asesinato sino «acción voluntaria de matar o herir gravemente a alguien», así que en el ejemplo está empleado correctamente.
Doméstico: (incorrecta) anglicismo incorrecto que debe sustituirse por nacional o interno. Según el DRAE: «perteneciente o relativo a la casa u hogar».
Emergencia: (aceptada) actualmente el DRAE incluye la siguiente acepción: «situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata». Sin embargo, en mi edición impresa del CLAVE[1] todavía se recomienda lo siguiente: «no debe emplearse con el significado de urgencia (anglicismo): aterrizaje de *emergencia > urgencia».
Evidencia: (aceptada) el DRAE además de la acepción: «certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar» (ejemplo: La culpable reconoció su delito ante la evidencia de las pruebas.) recoge una segunda: «Der. Prueba determinante en un proceso». Curiosamente en mi edición impresa, el CLAVE aconseja que: «no debe emplearse con el significado de prueba».
Examen: (incorrecta) significa: «indagación y estudio que se hace acerca de las cualidades y circunstancias de una cosa o de un hecho» (ejemplo: La junta directiva realizará un minucioso examen de todas las propuestas presentadas). Sin embargo, es un anglicismo incorrecto al sustituirlo por reconocimiento.
Exhaustivo: (incorrecta) según el DRAE quiere decir: «que agota o apura por completo», o según el CLAVE «hecho de manera completa o muy a fondo»; pero no amplio, detallado, minucioso o importante. Un ejemplo de su uso correcto sería: Dio una explicación exhaustiva sobre las razones de su dimisión.
Ignorar: (aceptada) en la edición impresa, el CLAVE todavía introducía la acepción de «no hacer caso o no prestar atención» con un corchete inicial[2]. Sin embargo, la segunda acepción del DRAE ya recoge: «No hacer caso de algo o de alguien».
Infectar: (incorrecta) según el DRAE significa: «dicho de algunos microorganismos patógenos, como los virus o las bacterias: Invadir un ser vivo y multiplicarse en él» y «Dicho de un ser vivo: Resultar invadido por microorganismos patógenos». Por lo tanto, el significado utilizado en el ejemplo es incorrecto.
Infestar: (aceptada) conforme al DRAE significa: «dicho de ciertos organismos patógenos: Invadir un ser vivo y multiplicarse en él; como los parásitos en sus hospedadores», «dicho de los animales o de las plantas advenedizas: Causar estragos y molestias en los campos cultivados y aun en las casas», «dicho de una gran cantidad de personas o de cosas: Llenar un sitio» y «Dicho de un ser vivo: Resultar invadido por organismos patógenos». Por lo tanto, el significado utilizado en el ejemplo es correcto. (incorrecta) No obstante, el CLAVE advierte que: «su uso como sinónimo de infectar, con el significado de “contaminar con los gérmenes de una enfermedad”, es incorrecto». Entonces, ¿estamos en este caso ante uno de esos usos que la RAE ha aceptado por la confusión existente al emplearlos?
Jugar: (incorrecta) entre sus múltiples acepciones no se incluye el galicismo que significa desempeñar. El ejemplo debería corregirse por: En la empresa, desempeña una función determinante.
Como curiosidad, según Gómez Torrego: «en la nueva edición de la Ortografía de la lengua española de 2010, se admite el uso transitivo de este verbo “jugar fútbol”, por ser un uso muy frecuente en Hispanoamérica, donde puede haber habido influencia del inglés».
Nominar: (aceptada) actualmente el DRAE recoge la siguiente acepción: «presentar o proponer a alguien para un premio», aunque en mi edición impresa del CLAVE, la acepción correspondiente se señala con un corchete inicial.
Puntual: (generalizada) entre los significados del DRAE se incluyen: «pronto, diligente, exacto, indubitable, cierto, conforme, conveniente o adecuado»; por lo tanto, según la norma el ejemplo no sería correcto. No obstante, el CLAVE incluye la acepción de: «concreto, preciso o bien delimitado».
Relanzar: (generalizada) conforme al DRAE, significa «repeler (rechazar: arrojar, lanzar o echar de sí algo con impulso o violencia)». Sin embargo, el CLAVE recoge la acepción: «reactivar, estimular o volver a lanzar dando nuevo impulso».
Remarcar: (generalizada) según el DRAE significa: «volver a marcar», aunque el CLAVE acepta: «hacer notar con insistencia o con énfasis».
Señalizar: (incorrecta) no es sinónimo de señalar, sino «indicar con señales». El CLAVE advierte de este uso incorrecto.
Severo: (incorrecta) según el DRAE significa: «Riguroso, áspero, duro en el trato o castigo». Por su parte, el CLAVE advierte que: «su uso con el significado de grave es un anglicismo innecesario».
Víctima: (incorrecta) no es sinónimo de muerto, porque según el DRAE también puede ser una «persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita». Por eso, en el ejemplo las siete personas implicadas serían las víctimas, aunque sólo tres de ellas hayan fallecido.
En resumen, hemos visto que en muchas ocasiones hay significados muy usados que son completamente incorrectos y que debemos evitar a toda costa. Por otro lado, también hay significados muy generalizados que no están aceptados en la norma, pero cuyo uso se considera lo suficientemente documentado como para incluirlos en el CLAVE.
Por último, agresivo, ignorar y nominar son ejemplos patentes de que cuando un significado se impone en el uso generalizado solo es cuestión de tiempo el hecho de que sean aceptadas dentro de la norma de uso correcto. Con emergencia y evidencia se pone además de manifiesto que, a pesar de las recomendaciones normativas debido a su impropiedad semántica, se fracasa en eludir dicho uso cada vez más generalizado de manera que incluso los creadores de la norma deciden aceptar dichas acepciones como correctas.
Como traductores, ¿debemos respetar la corrección lingüística, entendiendo como tal, aquellos significados recogidos en la norma? ¿O bien debemos apostar por el uso generalizado, siempre y cuando no sea completamente incorrecto? Formulado de otra manera, ¿debemos ser capaces de pronosticar qué significados serán aceptados finalmente por la RAE?


[1] Edición impresa del Diccionario de uso del español actual CLAVE de 1996. ISBN: 84-348-5193-8
[2] En la edición impresa del CLAVE: «se marcan siempre con un corchete inicial las palabras, acepciones, locuciones y definiciones no registradas en la vigésima primera edición del DRAE».

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